Escondido entre las sombras

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La necesidad de esconderse y fingir generalmente está arraigada en el temor de exponer nuestro verdadero ser. A nadie le gusta sacar a la luz su ropa sucia, por lo que en nuestro orgullo, pretendemos que no hay nada que mostrar. Si se quita la máscara, se pierde la autenticidad.

  • Nos vestimos o actuamos de una manera en particular que no representa ni respeta la forma en que Dios nos hizo con la esperanza de atraer atención.
  • Somos poco amigable con quienes no son populares o tímidos solo cuando es conveniente para nosotros y si nos hace lucir bien ante los demás.
  • Queremos ser parte del grupo «in», así que hacemos lo que ellos hacen y hablamos como ellos hablan, ignorando las consecuencias peligrosas. (1 Corintios 15:33)

¿Has estado actuando? ¿Te estás escondiendo detrás de una máscara por temor a lo que tú misma (u otros) encontrarán?

Deja de pretender

El apóstol Pablo era un hombre brillante y altamente educado. Era un fariseo, religioso incondicional, un escritor y orador talentoso. Pero Pablo no basaba su identidad en sus logros. Tampoco trató de lucir como un «súper apóstol» y encubrir sus pecados pasados. Fue honesto acerca de sus fracasos, pasados y presentes. Al final de su vida, quería ser conocido como una sola cosa: un pecador salvado por gracia (1 Tim 1:12-15).

Si te escondes de miedo en las sombras, considera estas buenas nuevas: Jesús ve a través de tu máscara. Él te conoce plena y completamente, ¡y aún así Él te ama! Él murió por ti para que no tengas que actuar. Puedes correr hacia Él con todas tus heridas y fracasos. No más pretensiones. No más miedo ni vergüenza. ¡Solo el perdón completo y la libertad para aquellos que humildemente confiesan sus pecados y creen en Su nombre! (Romanos 10:9; 1 Juan 1:9)

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