A los pies de Cristo

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Cuando llegue al evangelio a mis 25 años, no sabía nada sobre la palabra de Dios, pero tenía un hambre infinita de leer, orar y enamorarme de mi señor. Sin duda dos de los versículos que más han impactado mi vida han sido:

« Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.». Jeremías 33:3

« Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.». Hechos 3:6

A pesar de que estos fueron dos de los versículos que más han tocado mi vida, al mismo tiempo son los que más me han confrontado y retado. En mi caminar como creyente evalúo mi tiempo a los pies del Señor cada día, así mismo como consejero bíblico, mentor y predicador.

¿Por qué es importante?

Es muy importante recordar primeramente que fue la gracia y la misericordia del Señor que nos salvó.

«Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)». Efesios 2:4-5

Para poder estar a los pies de Cristo para meditar en su Palabra y orar, es necesario conocerle y amistarse con Él, esta es la única manera que existe para saber cuál es su voluntad y ser obedientes. Con la finalidad de vivir una vida que glorifique su nombre.

«Por tanto amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios». 2 Corintios 7:1

Lo que no es «estar a los pies del Señor»

Mientras hablo con algunos jóvenes acerca de este tema y les pregunto cómo se ve su vida espiritual a los pies del Señor, he recibido estas respuestas equivocadas:

En mi tiempo a los pies del Señor…

…escucho programas de sana doctrina.

…escucho predicas excelentes por el Internet.

…estoy haciendo un discipulado.

… es cuando estoy leyendo mi matutina o leo las lecciones de la semana.

…estoy orando mientras hago otras cosas.

¿Has definido tu tiempo a los pies del Señor de esta manera? Lo más hermoso es que el Señor nos perdona y cada día es un nuevo amanecer para crecer en Él, así que aquí te doy algunos consejos que han sido de bendición en mi vida devocional a los pies del Señor, porque yo también he luchado y lucho por poder estar cada día bajo los pies del Señor.

Lo que es «estar a los pies del Señor»

Estar a los pies del Señor es cultivar un corazón dispuesto a enamorarse de. Es por esa razón que te muestro alguno de los pasos que aplico en mi vida para estar a los pies del Señor.

1) Cultiva la quietud a los pies del Señor

Cuando quieres tener una relación con alguien de amistad o de pareja, se necesita pasar tiempo con esa persona, para saber más acerca de él o ella.

Es por eso, que si nosotros queremos conocer más a nuestro Señor necesitamos pasar más tiempo con Él sin interrupción para poder conocerle y aprender más de Él por medio de su palabra. Aunque sabemos que es muy difícil por las diferentes etapas que vivimos no es imposible el hacerlo porque tenemos el Espíritu Santo que nos ayudará, sin embargo, hay que ser intencional en orar al Señor para que nos ayude y ser obedientes para ponerlo en práctica.

«Una cosa he pedido al Señor, y ésa buscaré…» Salmo 27:4

2) Levántate muy temprano a los pies del Señor

Una de las cosas más intencionales para poder tener mi tiempo a los pies del Señor es levantarme temprano. Aunque debo confesar que no es algo que se logra de la noche a la mañana, y que todavía al día de hoy en ocasiones es una batalla. Pero, me refugio en Cristo para vencer la dejadez de esa madrugada.

«Levantándose muy temprano de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba».  Marcos 1:35

3) Medita en Su Palabra y atesórala

Para conocer más a nuestro Señor Jesucristo debemos escuchar su voz, que es su Palabra y necesitamos atesorarla en nuestra mente y corazón.

«Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos. Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra». Salmo 119:15-16

4) Se agradecido

Necesitamos ser intencionales en dar gracias a nuestro Señor, primero porque por su gracia y misericordia. Somos sus hijos y tenemos su Palabra en nuestro idioma, vivimos y nos congregamos en lugares de libertad donde podemos adorarle a solas. Aún por las dificultades, enfermedades y sufrimientos debemos agradecer porque eso nos acerca más a Él.

«Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume».  Juan 12:3

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios». 2 Cor. 1:3-4

5) Arrepiéntete

¡Qué hermoso es poder venir y rendirnos en arrepentimiento a los pies del Señor y saber que nos dará perdón porque tenemos un abogado que intercede por nosotros!

«Señor si tú tuvieras en cuenta las iniquidades. ¿Quién oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón para que seas temido». Salmo 130:3-4

6) Ora

La oración es una parte fundamental en nuestra vida y más aún si la hacemos bajo la palabra del Señor, pues ella nos ayuda a rendirnos no para pedir para nuestros deleites sino en la voluntad del Señor.

«Por nada estéis afanosos, antes bien, en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios». Filipenses 4:6

Amado, oro por ti y por mí para que el Señor nos conceda un corazón que anhele estar a sus pies, y que nos ayude a ser como María que escogió la mejor parte para estar y, que nunca le será quitada.

¿Qué necesitas eliminar para ser más intencional en estar a los pies del Señor?

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